lunes, 13 de marzo de 2023

Un poquito de mi💗

Intentar comprender qué me pasaba y por qué sentía lo que sentía, siempre reaparecía como una necesidad una y otra vez... sobre todo con mis enojos, cuando no podía expresarlos o controlarlos, o con mis llantos oceánicos. Como estudiante me motivaba el estudio del lenguaje y sus trastornos, y con la maternidad "se me cayó toda la estantería"... O quizás empezaron a destaparse varias ollas que mantenía cerradas a presión, bien cerradas para mantener una imagen: "ser buena"...

Ya en mi adolescencia tomé consciencia de que mi madre no me había hablado en toda mi mas tierna infancia... Lo tenía como asumido (resignación) pero luego se tornó en juicio y luego en rencor... A eso de los 28 años una psicóloga me dijo que quizás a mi madre le pasó algo y que por eso no hablaba y fue la primera vez que pude sentir un poquito de compasión... Fue un largo camino llegar a comprender de donde vengo, entender que hice lo mejor que pude con lo que sabía. Hace poco mi madre me contó que su madre tampoco le hablaba cuando era niña. Y yo estudié una carrera en la que lo que más valoro de mi experiencia es que aprendí a hablar con los niños, y a entender qué necesitan, poder ayudar a sus madres y padres, brindarles esos conocimientos es lo que más me motiva, más me llena de satisfacción.

Parte de este camino me permitió llevar a la conciencia que a los bebés y niños hay que hablarles frente a frente, mirándolos con atención, con calma y amabilidad contarles la verdad de lo que sucede a su alrededor, de lo que están experimentando junto a nosotros, los quehaceres cotidianos, las emociones que se despiertan, los estados de ánimo que transitamos... Ellos están ávidos por saber, por conocer, por comunicarse y por comprender lo que le sucede a su madre, a su padre, a su núcleo familiar.

Ahora entiendo, me polaricé, como a mi no me hablaron yo hablo y por demás, es probable que esté en el otro extremo. Pero en el fondo estaba el mismo rechazo a mi propia madre, el mismo enojo y resentir... (como mi madre a mi abuela)

Durante mucho tiempo estuve enojada y avergonzada con mi propia historia, con mi familia. Hace poco luego del estudio del árbol transgeneracional, pude liberar el dolor, el enojo y perdonar. Fue un gran alivio, me saqué un gran peso de encima... pude hacer las paces. Es lo que necesitaba para aprender lo que hoy sé, lo que necesitaba para poder transformarme, hacer un profundo aprendizaje que no olvidaré jamás.

Y lo que percibí enseguida fue una sensación apertura, ME ABRO A RECIBIR... recibir a mi madre así como fue y como ES. Ahora siento paz, liviandad, calma, aceptación...

Donde antes había una represa de contención, ahora el río corre...

Poder comprender mi historia, comprender el accionar de cada uno en su rol, aceptar lo que fue y lo que es me permite actuar en mi presente con una visión integradora, con madurez, con perspectiva y sobre todo intervenir amorosamente, comunicar con profundidad, yendo al punto clave de lo que necesita ser mirado y escuchado para liberarse y transformarse. 

Ser puente que comunica, ser canal de información para sanar, para que cada mujer/hombre pueda sanarse a través de sus experiencias, a través de la relación con ese niño/niña que trae mensajes de amor.

Gracias por estar ahí💜💓

¿Qué es la terapia del árbol transgeneracional?

Hoy más que una definición de qué es esta herramienta quiero acompañarte a hacernos preguntas y reflexionar acerca de lo que nos sucede inte...